Ahora, Valparaiso. Pedazos de mi sangre, de una historia indiferente.
El paseo de infancia y muchos dulces que ya no existen en ninguna parte, de volver ahi a buscarlos dudo encontrara los sabores de colores que degustaba con entretención.
El departamento en Playa Ancha, del que salía con un chocolate en la mano mirando hacia atrás: conversaciones que no entendía, la dedicación de mi abuela, al David con sus días de sueño - papas fritas - juegos y un futuro que espero este lejos del mío. Ellos hablaban de mi sin decir nada, en los actos como si fueran mi familia. Como si fueran, o como si jugaramos a serlo en un viaje de no mas de dos días.
Ella dice, "que lindo... que nostálgico ademas". Ella sabe de lo que hablo, conoce bien la playa que la hizo llorar con mi pérdida. Esos juegos sola con las olas mientras la marea subia.
Ella sabe que conocemos una parte de la otra, que hoy... es sólo una decepción de silencio.
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