La detención en manos atadas, mirada baja, ojos cerrados y la permanencia de ese beso. Disfrutar de nuestros extremos para sumergir las sensaciones en dulzura. Certezas de silencio o palabras que unen? de todo un poco o de todo demasiado. Lo necesario, lo suficiente para darte tranquilidad. Los minutos se hacen respiros en el sueño que te sabe cercano. Las manos se congelan en la quietud de hacer propia cada imagen, sensacion, sabor de una presencia que suprime tiempos, vacíos y puertas cerradas.
El conocimiento verdadero supera la creencia que llama la ceguera. Si tu mirada mintiera, tu voz no podría esconder el movimiento de todas las piezas que con sigilo se entregan a la suerte de otro cuerpo.
Así como lo pide ese mensaje, respirare y caminare, como se hacerlo. Y no caeré.
Quemaré las naves
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