jueves, 31 de julio de 2008

Mi catedral

La catedral me mira, esa catedral que el encontró para mi en la playa esta tarde y que recibo alagada. Se que le gusta, la llevó en tus manos buena parte de la caminata mientras silbaba

Fue detenernos una tarde los tres para ser humanos. Viéndonos a los ojos, conociendo su humor irónico que tan bien me hace, esa simpleza que hace compleja con una facilidad propia del conocimiento que no se utiliza, sino que solo se disfruta. Me suspendo en una contemplación insaciable de su sonrisa fría, tierna, sincera. Descubrirnos amigos, cómplices en un te quiero que no se olvida. Tanta conversación pendiente, de tiempo siempre insuficiente para la paz que entrega. La calidez de su mano, de su hombro, de su oido, de su voz ... que al encontrarme  dice "Puedes contar conmigo, no hasta dos ni hasta diez, si no contar conmigo". 

Así ... la búsqueda de piedras se transforma en el mas grato y libre aprendizaje donde el material indica que crear, donde nuestro Profesor de Artes, por decir lo menos, nos abre todas las puertas para dar a conocer la bondad que cada ser humano tiene por naturaleza. La invitación se contruyó en una clase de lunes a a las 9:15 donde la aceptación no fue mas que una palabra y dejo lugar a nuestra tarde. 

La anti-clase en la playa, donde no es profesor, pero enseña a respirar...  

 

Una mano en la tormenta, no para perderla.

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