siempre hay espacios para nuevas libertades, y por ahora, no compartir toda la dulzura de la espera inesperada es el deleite. No puedo regalar nada. Mirarse a traves de un cristal. Respirar profundo para que la inspiracion cale hondo, y ahogarme de ese aire en el que me suspendo.
Cuando el respeto sabe a temor.
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