jueves, 12 de febrero de 2009

nov - hoy

Porque me despiertas?
Esque no sabes acaso que no pretendo sorpresas ajenas que me arrebaten mi manojo de llaves?
Eres anonimo no coleccionable.




No quise aferrarme a la escena que vi.
Pero me es tan familiar. Me fue tan cercana.
Ahondando en los escritos omitidos por necesitar palabras no permitidas, digo en silencio muchas veces su nombre. Me acerco al rostro de mi miedo. Irónicamente me fascino con la piel que arrancó la mia, me pierdo en los ojos de quien cego los mios en aguas amargas.
Frente a frente, expongo con hipocresia cartas de triunfo, que ciertamente poco te importan cuando tienes el beso. Poco importan mis ingenuas armas de guerra. Antes tus imperiales conquistas, con las que una mirada, un silencio, una presencia, provocan delirios que me agobian, abrazondolos reprimida la tristeza por ternura. Yo no aprendi nada, no por estar mas debastada me siento mas fuerte ni mas debil, no me conosco mas ni menos ni he descubierto nada. Las astillas que soporto mi garganta, de vez en cuando le dan al presente un sabor de miel y sangre.
Y cada vez que la siento, me doy asco.
Y cada vez que la siento, desconfio.

Y necesito tiempo a solas para que sigas dando de tu miel sin sentir mi sangre.
Porque en la quietud de mi ventana, fabricare el balsamo necesario, de lagrimas y fiebre.

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