estos hombres serios que despues de roncar un rato, se sueltan la corbata en la espera.
Se mantienen firmemente apegados a las sillitas negras asignadas. Y despues de 40 min por lo general comienzan a hablar, en un intento comprensible de despertar, mientras yo no paro de escribir y el cafe se me sale por las orejas.
Hay en este momento uno simpatico, robusto de polera, bien aseado, canoso, crespo, de billotes y ojos durmientes. manos gruesas y tiernas. Es un hombre extraño pero su voz no me incomoda, y por lo indiferente que he sido ante sus preguntas, jamas pensara que lo observo y lo perpetu
o.
El resto de las sillas se van vaciando de apoco y solo va kedando esa tosca dulzura de las 17:30 que aun no puede dejar de elogiar la temperatura agradable de esta pequeña recepción que luce tan escualida como un desierto con olor a manzana.
1 comentario:
te pille jaja... aahh lei tanto aki llevo una hora pegada a tus escritos ^^ .. tk
Publicar un comentario