Mar y Ana y Mar y Cielo son protagonistas de una historia inusual. No son cuatro, no no. Son dos. Los nombres no son los verdaderos pero se entiende. Es cosa de ver un poco para entender de qué se trata, de invertir los conceptos, de darlos vuelta, de ordenarlos y desordenarlos sólo para finalmente elevarlos al infinito. Pero no importa. La cosa es que Mar y Ana y Mar y Cielo están haciendo difícil algo que en realidad es demasiado simple. Juegan con las letras. Se hablen en clave pero se entienden. Nadie que mire esto de afuera podría comprender siquiera un poco. ¿Y a quién le importa? A ellos no le importa que los demás no los entiendan. Eso se ve de lejos.
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Mar y Ana y Mar y Cielo son protagonistas de una historia inusual. No son cuatro, no no. Son dos. Los nombres no son los verdaderos pero se entiende. Es cosa de ver un poco para entender de qué se trata, de invertir los conceptos, de darlos vuelta, de ordenarlos y desordenarlos sólo para finalmente elevarlos al infinito.
Pero no importa. La cosa es que Mar y Ana y Mar y Cielo están haciendo difícil algo que en realidad es demasiado simple. Juegan con las letras. Se hablen en clave pero se entienden. Nadie que mire esto de afuera podría comprender siquiera un poco. ¿Y a quién le importa? A ellos no le importa que los demás no los entiendan. Eso se ve de lejos.
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