domingo, 11 de marzo de 2007

Golpes

Su nombre no me abandona y se queda en los labios el sabor agridulce de escuchar su eco en mi... la angustia de verlo morir duerme dentro. Sueño de oscura madera, vida arrancada de mis tierras en las que yo callaría por ti.
Sábanas ajenas al recuerdo tiñen de miedos mis ojos cerrados... y el consuelo son sus manos tras el espejo congelando latidos de corazones lejanos.

No hay comentarios: